Siempre regresan a casa
Son unas criaturas muy entregadas y rápidas cuyo objetivo primordial es realizar su misión lo antes posible; labor más sencilla en virtud de su excelente sentido de la orientación. Su agilidad les permite alcanzar alturas asombrosas y son capaces de recorrer unos ochocientos kilómetros en un día.
La función primitiva de las palomas mensajeras fue la de comunicar actuaciones históricas y victoriosas para que quedara constancia de la grandeza de algunos personajes que conocemos muy bien a través de los libros de historia. Todo comenzó 2800 años antes de Cristo, cuando las palomas ya revoloteaban con fuerza adornando el cielo de numerosas ciudades.
Uno de los aspectos más importantes por los que estas palomas deciden regresar a su lugar de origen, es el cariño que reciben en él. Para ello, es esencial que el adiestrador se preocupe por la limpieza y cuidado diario de su hábitat. Hay que separarlas de sus semejantes a los tres meses de edad para criarlas en un lugar apartado. De este modo, serán ellas las que decidan iniciar sus vuelos cuando lo crean conveniente.
Para conseguir una excelente paloma mensajera, es preciso que esté continuamente bajo control, cuidando que no se escape en ningún momento. Una forma de conseguir que se acostumbre a estar en el palomar, es recortando las plumas largas con las que termina su ala izquierda, más conocidas como ‘remeras’. Cuando realice sus vuelos en total libertad, se aconseja que esté siempre acompañada por palomas ya adiestradas, para que se limite su paseo sólo al lugar de entrenamiento y aprenda a destacar del bando. La suelta se realizará cada tres o seis días y se empezará con distancias cortas de unos 15 kilómetros, ampliando paulatinamente el recorrido.
Fecha del artículo: 06/10/2006 | Lecturas: 154
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